Hacia un emprendimiento basado en diseño

La noción de emprendimiento basado en diseño abre la discusión sobre su definición y su trascendencia para la disciplina y los diseñadores.

En el marco de la Novena Bienal Nacional de Diseño (BND), realizada en la Ciudad de México, entre los meses de abril y noviembre de 2017, llamó la atención la noción de la categoría «Emprendimiento basado en diseño»,1 inexistente en ediciones anteriores. Así, a partir de esta categoría se propicia una discusión en torno a la idea de emprendimiento basado en diseño y su trascendencia para los diseñadores.

En México, el emprendimiento es un fenómeno económico que se afianzó aproximadamente en enero del año 2013 con la creación del Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), un órgano desconcentrado de la Secretaría de Economía. Entre sus funciones principales están las de propiciar políticas nacionales que apoyen a emprendedores a impulsar la innovación, la competitividad y la proyección en los mercados, y con ello contribuir al desarrollo económico y bienestar social, además de promover al desarrollo de políticas que fomenten la cultura y productividad empresarial.2

Emprendimiento e innovación son dos conceptos claves en el tablero de la «nueva economía» y de la sociedad del conocimiento. Estos conceptos se utilizan como alternativas para garantizar el desarrollo, la consolidación y el bienestar de las economías emergentes.3Para el INADEM, la innovación es un proceso en el cual, a partir de una idea o una invención —sea resultado de una investigación o del reconocimiento de una necesidad— se desarrolla un proceso, un producto, un servicio y/o propuesta de valor útil para el mercado.4 Es decir, es necesario que esa idea, invención, proceso o producto tenga la cualidad de comercializarse para que sea rentable.

De acuerdo con Ernesto Abdala,5 especialista en empleo juvenil y formación profesional, la noción de emprendimiento se entiende como una forma de inserción de la población al mercado del trabajo a través de la creación de un negocio, además de representar una vía para la producción de bienes y servicios innovadores. De acuerdo con el reporte anual del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) de 2015/16,6 en México la mayoría de los emprendedores son impulsados por la falta empleo. Además el GEM ubica a México en la posición 46 (sobre un total de 60 países) en un ranking que mide el porcentaje de la población económicamente activa que considera que emprender es una opción de carrera deseable. Esto indica que se emprende más por necesidad de autoempleo que por tener una visión de desarrollo de empresa de alto impacto.

En el campo del diseño, el arquitecto y diseñador Ezio Manzini entiende la innovación como una forma novedosa de organización que, para consolidarse, exige una intervención de diseño a partir de un enfoque estratégico para moverse en los sistemas complejos, con lo cual pueda ampliar su quehacer más allá de la creación de objetos o imágenes e incidir así en los procesos de producción de la «nueva economía» constituida en el conocimiento.7

Para Joan Costa, el diseño puede mermar los efectos de las crisis si se consideran nuevos factores empresariales que consideren el talento, la innovación y la creatividad.8 En suma, estamos ante retos en los que la exigencia se centra en la sociedad del conocimiento, cuyas bases medulares son, precisamente, la innovación, la creatividad y el talento, como formas para crear oportunidades en el mercado.9

De acuerdo con la Fundación Sueca de Diseño Industrial (SVID, por sus siglas en inglés), el diseño puede ser clave para determinar la innovación de una empresa; por tal motivo se fijo como objetivo incentivar el conocimiento dentro de los sectores privado y público acerca de la importancia del diseño como herramienta de competitividad y como estrategia para fomentar la integración de la metodología de diseño en sus actividades. El SVID creó un modelo para agrupar a empresas en cuatro niveles, de acuerdo con su «madurez en diseño», con base en sus actitudes hacia el diseño: Design Staircase,10 es algo así como «una escalera de diseño» que contempla cuatro niveles:

  1. Sin diseño percibido: el diseño puede existir dentro de la empresa pero no es algo que funcione activamente. No se habla realmente de diseño en la empresa.
  2. Diseño como apariencia: el diseño aparece sólo en la forma final de la fase de desarrollo; es una cuestión de forma y apariencia.
  3. Diseño como proceso: el diseño es considerado un aspecto importante pero no es un factor determinante. Se utiliza como método cuando se desea desarrollar algo nuevo en el negocio.
  4. Diseño como estrategia e innovación: se considera la metodología de diseño como un factor clave en el concepto del negocio. El diseño es un tema que se evidencia a nivel gerencial con su propio valor estratégico intrínseco.

Así un emprendimiento basado en diseño se puede entender como la implementación de un pensamiento novedoso que incide en los procesos de producción a través de un enfoque estratégico y creativo, enmarcado en la lógica de la sociedad del conocimiento y que obedece a los parámetros de la «nueva economía».

No obstante, el principal obstáculo identificado es la dependencia que las empresas tienen respecto de las tecnologías e innovaciones que llegan y que ya han sido probadas en los países cuyas economías establecen las directrices del mercado global, que concentran los principales avances y desarrollos tecnológicos e innovaciones, los cuales posteriormente presentan al resto del mundo como panaceas.

Otro factor es el lastre de la corrupción en México y la desconfianza en el modelo I+D por parte de los empresarios. En este sentido, deja mucho que desear los recortes de presupuesto al INADEM (141% menos en comparación con 2014)11 y a las irregularidades en la gestión y manejo de recursos en apoyo a PYMES, superan los 1400 millones de pesos de acuerdo con la Auditoria Superior de la Federación (ASF).12 Estas cifras corresponden a los años 2013 y 2014 dentro del Fondo Nacional del Emprendedor.

Entre la falta de seguimiento a los programas y los sombríos criterios de evaluación de los proyectos por parte del Sistema Nacional de Evaluadores Especializados,13 el INADEM deja entrever la capacidad para cumplir los objetivos que se ha fijado, además de crear gran especulación dentro del mundo empresarial y ocasionar bajas expectativas para los emprendedores.

Finalmente, en relación con la categoría suscrita en la Bienal, esta es trascendente debido al reconocimiento del diseño a nivel institucional, como una actividad profesional que favorece el desarrollo social-cultural-económico del país, desde un planteamiento global en el que se apuesta por proyectos con un grado de compromiso social. Sin embargo, es conveniente considerar los retos y obstáculos a vencer para cristalizar el proyecto de emprendimiento basado en diseño, entre los que se encuentran:

  • Reforzar dentro de las instituciones académicas esta visión para que pueda encuadrarse dentro del contexto nacional y sea incentivada para introducir a los futuros diseñadores al contexto global con acciones locales.
  • Abrir líneas de investigación dentro de las instituciones para generar una cultura del emprendimiento basado en diseño, que evalúe su viabilidad y pertinencia.
  • Generar confianza para que los profesionales se reconozcan como agentes de cambio e innovación y se arriesguen a conocer el mundo empresarial.

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Fuente: https://foroalfa.org/articulos/hacia-un-emprendimiento-basado-en-diseno

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