El poder de la comunicación

Los diseñadores poseemos un poder del cual muchas veces no nos damos cuenta.

El poder no debe ser siempre entendido como un sistema opresivo que somete individuos, con castigos y prohibiciones sobre las cosas de su vida. Esa es la opción más represiva de ejercer el poder. El poder se constituye como resultado de relaciones de fuerza dentro de una comunidad, donde una parte de ella puede actuar sobre la otra y esta última es guiada o permite que la guíen.

El poder del diseño no implica la fuerza física pero sí la del diseño, en la particular búsqueda de influir en las estructuras difusas de los discursos. Esto es, la activación de imágenes e historias que llegan a aceptarse como legítimas o ciertas. En la práctica, quien ejerce este poder es quien condiciona sobre lo que se habla, los objetos del deseo o, por ejemplo, la construcción de quién es diferente.

El poder se negocia por medio de la comunicación. Lo que no significa no comunica y lo que no comunica no llega. Diseñar implica la construcción de futuros, historias, deseos y sueños que se asumirán como parte de nosotros, gracias a la comunicación. Así se convierte en uno de los recursos de la acción política, la búsqueda de lo posible, el fragmentar o integrar, la acción de gobernar, de manejar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad.

Ver en el fondo la imagen del dictador Zine El Abidine Ben Ali, en una tienda al pie del Sahara. Túnez (2001)

¿Cómo llega el diseño a ser poderoso?

La comunicación es la esencia de la vida en la sociedad y sin ella no existirían mercados, ni política, ni arte. Comunicar es el proceso en el que se exteriorizan los pensamientos y se transmite y recibe lo que se considera relevante en nuestras interrelaciones. Es imposible no comunicarnos al estar todos sumergidos en esta gran pecera en la que habitamos. Ese espacio donde resuenan los deseos de todos; la búsqueda de sentido; de querer entender lo que nos pasa y pasará. Una vida en común basada en el hecho de compartir, influenciar y dejarnos influenciar.

En nuestra vida en sociedad expresamos y consumimos mensajes y, a través de ello, construimos nuestra identidad. La identidad debe comunicarse para existir socialmente. Entonces siempre estamos contando historias relacionadas con el orden de cómo sucedieron los eventos o, mejor dicho, en la versión siempre personal de cómo ocurrieron las cosas.

El mejor medio que se cuenta en esta acción de comunicar es el uso de las imágenes, que —con mayor fuerza que lo verbal— sintetizan y fluyen entre culturas, afectándolas, dado que son un medio que condensa situaciones complejas en ideas, y juega y afecta el sentido con que definimos las cosas. Como resultado, la imagen siempre despierta una historia en quien la mira.

 

FUENTE: https://foroalfa.org/articulos/el-poder-de-la-comunicacion

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